Juan Okie.- El oficio de silenciar a quienes escriben es tan viejo como la aparición de la escritura en los grupos humanos. Hay testimonios de que las tabletas de arcilla cuneiforme fueron destruidas a propósito, el desastroso ataque a la Biblioteca de Alejandría, las dinastías mayas que destruían las estelas de sus enemigos políticos, los saqueos de códices realizados en la Nueva España, etc. son ejemplos de la intolerancia los contenidos escritos.

Sin lugar a dudas, los escritores y especialmente los periodistas han atravesado por periodos muy oscuros en las diferentes etapas de la historia del hombre y en los distintos países, sistemas políticos, etc.

La Inquisición, el Nazismo, los regímenes totalitarios del siglo XX, e inclusive el Macarthismo de los Estados Unidos, todos sin excepción conculcaron la libertad de expresión. Basta decir que el índice del Vaticano –donde se prohibían aquellos libros que eran considerados como heréticos o inductores del pecado–, apenas dejó de ser impuesto por la iglesia católica a mitad del siglo XX. El dictador Franco hasta su muerte exigía que todos los libros impresos en España debían ser antes censurados por un obispo. Ponían el sello de NIHIL OBSTAT.

México no ha sido la excepción, en tiempos de Miguel de la Madrid resurgieron los asesinatos de periodistas con el crimen de Manuel Buendía y la regresión que se dio a partir de Calderón con la primer persecución de Carmen Aristegui, que sería re-editada después por el hombre que no sabe leer pero se sienta en una silla como presidente, enfurecido ante la revelación de las CASAS BLANCAS (no es una, sino que son varios predios unidos amén de las de Videgaray en Malinalco, las 3 de Murillo en las Lomas, las de Osorio, etc.) Pero Aristegui quizás es el ejemplo más visible de los centenares de periodistas mexicanos asesinados, perseguidos o refugiados en el extranjero. Con sueldos miserables y amenazas de muerte latentes, viven del oficio más peligroso de nuestro país.

El incremento de asesinatos a Periodistas ha llegado a los excesos que hoy se padecen en nuestro país. Matar la pluma es el recurso más fácil, rápido y efectivo para callar a los que disienten, piensan o a los que no se les puede rebatir o argumentar con las ideas.

El mundo del pensamiento y la cultura pierde año con año, verdaderos tesoros de seres humanos sensibles, talentosos e inteligentes en manos de los “gorilas” que se hacen del poder y que se parecen mucho a los personajes de la serie de películas de “El Planeta de los Simios”.

Charles Chaplin, Ezra Pound, Mary Pickford, Douglas Fairbanks fueron algunos de los célebres creadores y actores de Hollywood y Nueva York perseguidos por el Macarthismo y cuyas delaciones fueron coordinadas por Ronald Reagan.

La muerte de Federico García Lorca es el mejor ejemplo de crímenes contra la cultura y el pensamiento libre. Sin embargo su obra poética trasciende a los asesinos que lo ultimaron. Su caso es altamente doloroso pues su creatividad fue truncada. Lamentablemente en su historia se encuentran las terribles traiciones de sus dos mejores amigos: Salvador Dalí y Luis Buñuel.

Distanciados de Lorca, producen el filme surrealista de “El Perro Andaluz”. Título explícito contra su ex compañero y amigo de los tiempos de la Residencia para Estudiantes en Madrid. Ahí se inicia el ataque contra García Lorca que lo llevaría finalmente a ser perseguido político y ultimado entre el 17 y 19 de agosto (fecha imprecisa y lugar de enterramiento desconocido).

Buñuel sale de España refugiándose en México y posteriormente en Francia. Se consagra como director de cine. Dalí —después de haber sido señalado como el amante de García Lorca–, se alinea al Franquismo, realiza su matrimonio con Gala y se consagra como artista plástico.

“Matar la pluma” es asesinar a las ideas, castrar a la creatividad, es pretender callar a la inteligencia y desafortunadamente es el pasatiempo de los mediocres.

Cada periodista asesinado en México o en cualquier lugar de la tierra es señal de que entre los Homo sapiens sapiens, andan muchos Neandertales aún sueltos. (STX/JO/ 24 de abril, 2017)