La Fundación del Español Urgente, promovida por la agencia española EFE y BBVA otorgó el pasado domingo la distinción de palabra del año a los emojis y emoticonos, con lo cual destacan el desempeño de estos símbolos en la comunicación.

Si bien no se trata de una palabra, como ha sido durante los siete años del premio, Fundéu BBVA expresó que los emojis se apoderan de nuevos espacios más allá de una conversación en un chat o mediante mensajería.

¿Por qué la palabra del año 2019 no es una palabra?

Las lenguas no deben temer al progreso. A lo largo de su historia, el español se ha adaptado a los cambios tecnológicos de cada época y estos, lejos de minar su integridad lingüística, han servido para fortalecerlo y para ensanchar sus fronteras.

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“No se trata, por supuesto, de que los emoticonos y los emojis vengan a robarnos palabras o a pervertir nuestra lengua, que ha mostrado durante siglos su capacidad para adaptarse a los nuevos tiempos y a las tecnologías de cada época. Ni de que acabemos expresándonos solo con este tipo de elementos”, señaló el coordinador general de la Fundéu BBVA, Javier Lascuráin.

Explica que comunicar no es solo combinar palabras de acuerdo con unas normas gramaticales. Muchos otros elementos hacen posible que cada día nos entendamos: la entonación, los gestos o el conocimiento compartido del mundo, por citar solo unos pocos factores, son tan importantes como las mismas palabras que empleamos o las normas que rigen su concordancia.

Además, y más allá de su estricto valor como piezas léxicas, hay símbolos cuya concisión y universalidad son, en ocasiones, la forma más rápida y directa de comunicar un mensaje de importancia: señales como peligro, la forma de un stop, los círculos verde y rojo de un semáforo, los gráficos o algunos símbolos… se descodifican al instante en casi cualquier parte del mundo y son, de facto, una forma increíblemente eficaz de transmitir sencillas pero importantes indicaciones.