Cuando parece que ya todas las historias fueron contadas en la cinematografía, Ali Abassi pasa la frontera de la imaginación y nos sorprende con Border: Criaturas Fronterizas (2018).

Una narrativa que difícilmente se puede encajonar en un género cinematográfico y que sin lugar a dudas es un film que se ubicará en el selecto grupo de las películas icónicas – que aunque escasas en la historia del cine—, son capaces de crear un culto entre los amantes del celuloide.

El suspenso que va creando Border  a lo largo de las secuencias rebasa los convencionalismos de los filmes que nos llevan a un determinado climax. Abassi nos hace sentirnos  en una especie de  montaña rusa donde el ritmo de la historia nos sube, nos baja y nos sorprende de principio a fin. 

El halo de misterio se construye a partir de Tina, una mujer fea cuyo oficio es ser agente aduanal que posee una característica fuera de lo comun: su sensibilidad olfativa. Esta valiosa cualidad le sirve para detectar los humores que despiden las personas y así detectar a contrabandistas y delincuentes.

La primer sorpresa que nos da la historia es cuestionarnos la difícil adaptación que tienen que sufrir los seres “diferentes” al patrón estético de nuestra sociedad.    

A pesar de la repugnancia de su aspecto físico, el personaje nos conduce a sentir una empatía con su solitaria y miserable vida. Y lo que podría ser una historia del drama  del acoso por la fealdad y su aceptación, la película nos da una vuelta a la tuerca para volver a romper el esquema.

Entramos en una secuencia de historia policiaca donde Tina colabora con los detectives para desmadejar a una banda de pedófilos dedicados a la pornografía y tráfico de infantes.

En la subtrama Tina conocerá en su trabajo aduanal a Voren–un hombre similar a su propia fealdad– y de la revisión en la garita terminará estableciéndose un romance donde la afinidad de la pareja nos plantea el descubrimiento del amor por parte de Tina así como de los repugnantes hábitos alimenticios de Voren.  

Aquí el director nos vuelve a sorprender para descubrir que  la mitología propia de los países escandinavos se plantea como una mutación del ADN que dio origen  real a los Trolls y que como seres marginales han estado perseguidos, nos plantea que los Trolls han sido torturados en innumerables experimentos científicos casi al borde de su extinción. 

Voren habrá de develarle a Tina su verdadera identidad creando nuevamente una secuencia de drama emocional al enfrentarla con su propio origen y destruir la credibilidad de la historia familiar que se le había construido por su padre adoptivo.

Ante el dilema, parece ser que Tina desea replantearse su existencia aceptándose como Troll y buscando la bucólica posibilidad de retornar  al modo de vida de los seres míticos y habitar en el bosque en compañía de su enamorado.

El misterio que encierra Voren llevará nuevamente al espectador a enfrentarse con la sorpresa de un fanatismo vindicativo de los Trolls contra los humanos y de la posibilidad de engendrar a los “hiisit” seres sin fecundación, útiles para el cambio de bebés. 

Estamos inmersos en una secuencia de ciencia ficción para posteriormente sorprendernos con el desenlace policiaco y terminar la historia con otra sorpresa más que cambiará la soledad habitual de Tina.

El atractivo de Border es la sorpresa narrativa y el misterio intermitente, lo que constituye el “leit motiv” de la película que se debate entre el cine negro, policiaco, drama romántico, fantasía y ciencia ficción.  

Alli Abassi, director de  Border: Criaturas Fronterizas

Ante todo es la genialidad del director Alli Abassi, la actuación de los protagonistas: Eva Melander (Tina) y Eero Milonoff (Voren), junto a un maravilloso manejo de maquilaje y caracterización con los sutiles efectos especiales de los “hissit” los que hacen de Border: Criaturas Fronterizas un estilo arípico de contar historias para romper la frontera (border) o línea que divide tradicionalmente a los géneros cinematográficos.

Border: Criaturas Fronterizas, en el escenario de los premios:

  • 2018: Premios Oscar: Nominada a mejor maquillaje
  • 2018: Festival de Cannes: Un Certain Regard – Mejor película
  • 2018: Premios del Cine Europeo: Mejores efectos visuales. 4 nominaciones
  • 2018: Hamptons Film Festival: Premio esp. de interpretación (Melander y Milonoff)
  • 2018: Festival de Valladolid – Seminci: Sección oficial.