Por Juan Okie.– Los que afortunadamente no fuimos huérfanos y tuvimos padres, en un alto porcentaje no los comprendimos. Pero la sabiduría de ellos nos dejó huella.

¿Quién de ustedes no recuerda las famosas frases?

1. ¿Ya te lavaste las manos?        

2. Siempre da las gracias. 

3. Acábate todo lo que se te sirvió, no desperdicies. 

4. No tires el agua que a alguien le hace falta.

5. Esto no es un hotel para que llegues a la hora que te de la gana.

6. ¿Qué crees que soy banco para que andemos tirando el dinero?                     

Las lecciones que nos daban en casa nos parecían exageradas e injustas. Pocas veces comprendimos la dimensión de la sabiduría sencilla y directa que nos dieron nuestros padres, los primeros maestros en nuestras vidas. Luego nos dejaron en manos de los maestros de profesión. 

Los que desde el kinder hasta la educación superior nos ayudaron en nuestra formación.

Y hay otros Maestros que debemos reconocer y son los Maestros que nos va poniendo la vida en el camino y que nos han aportando tanto para que hoy estemos agradecidos y sigamos las palabras de mamá y papá al pie de la letra, porque así las aprendimos.

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(STX/JOG/Ciudad de México, agosto 15, 2020)