Por Carlos Erandi Rodríguez, Santa Teresa, Michoacán mayo, 2020.- “A poco más de una década nos hemos dedicado a la venta del pan aquí en el rancho, hacemos unas 300 piezas dos veces por semana. Tenemos ya unos pedidos que de manera fija y otros los hacemos para la venta”, nos comparten doña Cristelia Elorza Orozco y don Leodegario Ortiz Luviano.

La familia Ortiz elabora los panes en un horno artesanal a leña. Una vez que salen del horno los tienden a orear hasta el mediodía, cubiertos con un mantel.

Don Leodegario Ortiz Luviano y Doña Cristelia Elorza Orozco. Santa Teresa, MIchoacán. Foto: Carlos E. Rodríguez.

Doña Cristelia Elorza es originaria de Turicato, municipio de Michoacán. Es de una familia de muy escasos recursos. A sus 55 años no ha cursado ningún grado escolar, actualmente radica en la localidad de Santa Teresa junto a su esposo e hijos. 

Don Leodegario Ortiz es originario de Santa Teresa. Es campesino. Formó con Cristelia Elorza  una familia de 14 integrantes, “una parte está en el norte y otra en Huetamo; solo tenemos un hijo de 17 años aquí en la casa”, dice.

Doña Cristelia recuerda que en su infancia en Turicato aprendió a hacer pan, porque en su familia lo preparaban. Cuando conoció a Leodagario, quien “se la robó” para llevarla a Santa Teresa, empezaron ha hacer pan porque no había trabajo y el dinero no alcanzaba para frijoles ni para tortillas.

“Mi esposo Leodegario siempre ha trabajado en el campo, entre el cuidado de las vacas, algunos trabajitos que de vez en cuando tenía, le dije que hicieran algo para tener algo de dinero, porque la familia iba creciendo y no teníamos mucho para darles de comer. Entonces le propuse que hiciéramos pan para vender, así fue como empezamos hace más de 15 años”.

Descubriendo el sabor

Don Leodegario Ortiz hizo el horno. Después fueron probando la leña y varias ramas de las que encontraban al paso hasta que descubrieron que con la leña del Cueramo el pan tenía un sabor diferente. Desde entonces lo cocinan con palos de Cueramo.

¿Qué tienen de bueno los palos de Cueramo?

«Nosotros usamos la leña de un árbol que se llama Cueramo. Es una madera muy dura, hace mucha brasa y suelta un vapor. Hemos usado esta leña porque dura mucho para quemarse, consideramos que es la mejor leña que encontramos».

Horno y palo de Cueramo. Santa Teresa, Michoacán. Foto: Carlos E. Rodríguez

«Por aquí es la que le da sabor a nuestro pan además de que es muy suave. Hemos probado con otras ramas y palos, en esta región tenemos muchos arbustos y árboles que nos dan madera como la Parota, Cirian, Mezquite, Pochotas, Palo Blanco, unos son delgados y otros muy grandes pero no nos sirven para el pan», comentó Cristelia.

Al alba

La labor comienza muy temprano. A las seis de la mañana preparan el horno para que agarre la temperatura adecuada. 

«Con unos 40 minutos que lo tengamos bien caliente con la leña y haga brasa. Así vamos preparando la masa con la levadura natural que fermentamos desde la noche anterior porque el pan queda mejor con la levadura que preparamos”, dice Cristelia.

“Saliendo el sol, como a eso de las siete de la mañana empezamos a meter las láminas engrasadas con manteca hasta completar las 300 piezas. Ya cuando son las diez es que vamos terminando porque después el sol calienta mucho el día”.

Empolvadas y torcidas

Empolvadas y torcidas. Pan de Santa Teresa, Michoacán. Foto: Carlos E. Rodríguez

Harina, manteca de puerco, huevo, sal o azúcar y levadura de casa es lo que usa la familia Ortíz para hacer los panes,

Una vez todo batido, separan la pasta para el pan salado o dulce, después hacen “las empolvadas”, que son como las conchas, las adornan con harina y manteca y cuando salen del horno las bañan con azúcar.

Las “torcidas de sal” las hacen con la misma pasta. La elaboración incluye medirlas con la mano para que sean igualitas, o sea, del tamaño de una cuarta y media. Luego las enrollan para que queden como trenzas.

Fruta de horno es nuestro pan

La «fruta de horno» de doña Elvira Ortíz. Foto: Carlos E. Rodríguez.

Santa Teresa es una localidad con por lo menos de 20 casas, con igual número de familias, no obstante, hay otro familia conocida en el rancho por la “fruta de horno”.

Doña Elvira Ortiz nos cuenta que la “fruta de horno”, es una receta muy parecida a la masa para elaborar los llamados puerquitos de piloncillo, la diferencia es que no lleva piloncillo porque para conseguirlo tendría que viajar tres horas en una “pasajera”, pero este transporte solo sale una vez al día. Por eso, no lleva piloncillo. 

La “fruta de horno” la prepara doña Elvira cada tres semanas. Hace 50 piezas. 

“Aquí en el rancho no vive mucha gente, avisamos un día antes de prepararla para que no se nos quede ninguna, las vendemos para tener algo de dinero para comprar otras cosas para la comida o lo que se necesite”, narra.

La masa la preparan por la tarde, ya que durante el día “hay que cuidar a los animales y hacer otras cosas del rancho. Cuando nos desocupamos vamos juntando en la mesa los ingredientes y calentamos el horno; con una botella de cerveza aplanamos la galleta porque no tenemos rodillo, tenemos unas láminas que caben 6 piezas y tardan 8 minutos en el horno. Ya cuando terminamos de hacer los panes, las colocamos en una bolsita según como las vamos vendiendo”, comentó Elvira Ortiz. 

«Fruta de horno». Santa Teresa, Michoacán. Foto: Carlos E. Rodríguez.

Cueramo: uso artesanal y medicinal

El Güeramo o Cueramo es un especie que puede encontrarse en Guerrero y Michoacán. Nombre científico: Cordia elaeagnoides; Clase: Equisetopsida; Orden: Boraginales; Familia: Boraginaceae.

En la medicina tradicional el Cueramo es empleado en infusiones para lavados contra de infecciones vaginales en ganado, como desinflamatorio y tónico contra cólicos. En humanos se usa para combatir enfermedades respiratorias y diarrea. Así lo reseña la publicación “Recursos arbóreos y arbustivos tropicales para una ganadería bovina sustentable” (Universidad de Colima, Conacyt, 2018), compilada por José Manuel Palma García y Carlos González-Rebeles Islas.

Los investigadores destacan que existen registros del uso de la infusión de tallos de Cueramo para curar úlceras y hemorroides; el té ayuda a aliviar la tos y los males de la garganta; se habla de que la planta hervida junto con cuero crudo ayuda a contrarrestar las picaduras de alacrán; la corteza molida quita el dolor y ardor de encías, reduce su hinchazón; en general se emplea para contrarrestar enfermedades intestinales y reumas.

José Manuel Palma y Carlos González-Rebeles mencionan que en el estado de Michoacán el Cueramo es utilizado para elaborar objetos artesanales y utensilios de cocina, castañuelas, la elaboración de cajas incrustadas con maderas claras; artículos torneados como saleros, botaneros, especieros, palilleros, piezas de ajedrez, mangos de destapadores y abrelatas, además de otros objetos como portavasos, espátulas o palas para guisar.

Su madera también se usa en la construcción de muebles (sillas y camas), soleras, artículos artesanales, etcétera, mobiliario, ebanistería, y pisos; para la fabricación de mangos de cepillos, artículos de tornería.

Santa Teresa: 20 familias, 20 casas

La localidad de Santa Teresa está a más de una hora de la cabecera municipal de Huetamo en vehículo particular, pero a dos horas si se abordan las camionetas adaptadas conocidas como “pasajeras”, que cobran 120 pesos por viaje.

Santa Teresa es una localidad con por lo menos de 20 casas, con igual número de familias. Es un lugar caluroso, alcanza los 34 grados y tiene dos meses de lluvias regulares. Las escuelas más cercanas desde preescolar hasta telesecundaria se encuentran en Santa Gertrudis que está a 10 minutos en algún vehículo.

Para intentar ubicar este lugar en la región de tierra caliente de Michoacán, el poblado de Santa Teresa se pueden adentrar en el programa de Google Earth colocando las siguientes coordenadas: 18.637395°/-101.176480°

CERG/STX/Michoacán, México, 2 de mayo, 2020