Por Pamela Huerta de Miebach Consulting

Actualmente el modelo económico que predomina en el mundo es el lineal, que puede resumirse en tres acciones simples: tomar-manufacturar-desechar (take-make-waste). Tomamos recursos del planeta, manufacturamos distintos productos con ellos y, finalmente, cuando ya no nos sirven, los desechamos.

Este modelo tiene un impacto ambiental totalmente insostenible, pues la demanda de recursos naturales está por superar a lo que el planeta puede producir.

La economía circular es una estrategia que nos invita, tanto a productores como a consumidores, a cerrar los ciclos de vida de lo que fabricamos y consumimos.

La idea es diseñar los productos y sus empaques teniendo en cuenta el destino que tendrán al terminar su ciclo de vida.

El principal objetivo de la economía circular es reconstruir el capital financiero, manufacturero, humano, social y natural, logrando así la mejora de los flujos de materiales y servicios, manteniéndolos con valor en todas las etapas de su ciclo. Y ¿Cómo se alcanza este objetivo? Reduciendo la utilización de materias primas vírgenes y generando menores residuos.

De acuerdo con la Fundación Ellen MacArthur, la construcción de sistemas circulares puede representar un crecimiento de 1 trillón de dólares (USD) y, hacia el 2025, la generación de alrededor de 100 mil empleos para la economía global.

Fundamentos de la economía circular

  1. Diseñar considerando los desechos y contaminación: el 80% del impacto ambiental de un producto viene determinado desde su diseño. Considerar la etapa de disposición final del producto y su empaque desde su origen.
  2. Mantener productos y materiales en uso: prolongar el ciclo de vida de nuestros productos, manteniéndolos en circulación mediante su reutilización, reparación y reproceso.
  3. Regenerar los sistemas naturales: ir más allá de evitar causar daño en la naturaleza, devolviendo nutrientes no contaminantes al ecosistema.

Pero cómo se traducen estos fundamentos en el entorno empresarial, ¿qué medidas concretas están implementando las empresas en el marco de la economía circular?

  1. Diseño de sus productos teniendo en cuenta todo su ciclo de vida.
  2. Desarrollo de nuevos modelos de negocio para productos reutilizables o renovables.
  3. Apoyo en habilitadores y condiciones favorables en el sistema (normatividad ambiental internacional compatible, colaboración, acceso a financiamiento, reconsideración incentivos, guiar con el ejemplo y buscar el crecimiento a mayor escala).
  4. Implementación de ciclos inversos (devolver el producto al punto de origen desde los puntos de consumo).

Para lograr satisfactoriamente los ciclos inversos (reverse cycle), la logística inversa es la herramienta clave.

Los sistemas circulares también son beneficiosos para las propias empresas: suponen una protección ante la escasez de recursos y ante la volatilidad de precios, abren nuevas oportunidades de negocio, generan ahorros tanto en materia prima como en consumo energético, etc.

Retos de la logística inversa

Replantear la logística inversa en el modelo industrial implica grandes retos, pues establecer los canales de regreso de los productos no es una tarea sencilla. Algunos de estos retos son:

  • El pronóstico de la demanda se vuelve más complejo.
  • La gestión de sistemas de transporte también se complica pues pasa por disponer de una red “de muchos a uno” (de los distintos puntos de consumo, al punto de origen).
  • La calidad de producto no uniforme, pues tras su utilización presenta desperfectos no controlables en comparación con los procesos de producción estandarizados.
  • Dificultad para visualizar los costos involucrados.
  • La rapidez de entrega no es considerada un factor importante.
  • La gestión de inventarios también se complica considerablemente.
  • Como en muchos otros ámbitos, la creatividad puede ayudar también en estos procesos. Existe, por ejemplo, la posibilidad de involucrar a los consumidores a través de puntos de recolección, servicio postal o paquetería, con la finalidad de tener una relación más cercana con el mercado y reducir los costos del ciclo inverso. Un ejemplo de este modelo es la empresa británica de productos de belleza Lush, que, con presencia en todo el mundo, involucra al consumidor al ofrecer un producto gratuito por cada 5 envases (botes negros de polipropileno) devueltos limpios y sin etiqueta. De esta forma, sus costos disminuyen al no comprar tantos envases nuevos y no lavar ellos mismos los envases. En el año 2016, su Green Hub procesó 35 toneladas de botes negros, equivalentes a 13.1 millones de botes de 10 ml. (https://es.lush.com/article/el-reciclaje-de-los-botes-negros)

Alinear la logística inversa a los modelos de negocio “de la cuna a la tumba” (C2C o cradle to cradle) implica, según Rogers y Tibben-Lembke en su definición de logística inversa, entenderla como el proceso de planear, implementar y controlar el flujo eficiente y efectivo en costos de materia prima, inventario en proceso, producto terminado y la información relacionada desde el punto de consumo hasta el punto de origen, con el propósito de recapturar su valor o desecharlo apropiadamente.

Innovar con modelos de negocio compatibles con estos estándares es posible y ha sido llevado a cabo en distintas industrias alrededor del mundo. La clave, en varios casos, ha sido migrar de vender un producto, a vender un servicio. Algunos ejemplos de esto son:

  • HP Instant Ink: brinda a pequeñas y medianas empresas, o incluso individuos, la posibilidad de suscribirse a una membresía para recuperar y reciclar sus cartuchos de tinta. La membresía implica un costo mensual de acuerdo con el número de páginas que imprime el usuario. La impresora avisa por internet al proveedor cuando el cartucho está por terminarse para que haga la recolección y entrega del nuevo. HP vio en 2017 una reducción de desechos del 57%, así como una reducción de costos para el usuario de un 57%. (https://instantink.hpconnected.com/us/en/l/)
  • Ahrend furniture-as-a-service (FAAS): Según Goldstein Research, el mobiliario para oficinas es una industria en crecimiento y se estima su valor en 100 billones de dólares para 2024. Estos productos tienen cortos ciclos de vida y el material y energía empleados en su producción se pierde en corto tiempo. Mediante una cuota mensual, Ahrend ofrece a sus clientes mobiliario de oficina y su renovación cuando éste ya no es utilizado. Esto ha mejorado su relación con sus clientes y les brinda información valiosa sobre su comportamiento de consumo, además de haberles permitido mejorar el diseño de sus productos y, en consecuencia, su proceso de producción que se basa en módulos de los muebles. (https://www.ahrend.com/nl/oplossingen/furniture-as-a-service/)

Estos son solo algunos ejemplos de cómo migrar de una economía lineal a una circular. Es sin duda, un gran reto para la industria, pero también representa una gran recompensa al generar ahorros en energía, materia prima y otros aspectos, además de reducir su impacto ambiental y mejorar el conocimiento de sus clientes (como volumen de compra, frecuencia de consumo, entre otros).

La logística inversa y su optimización en las cadenas de suministro es un aspecto esencial para cumplir con éxito este nuevo reto.