Juan Okie.- Una de las cosas más fascinantes que hay en el mundo de los negocios son las marcas.

Las marcas dominan segmentos de mercado. Nacen, crecen, se expanden, algunas se renuevan y otras mueren. Las fusiones empresariales absorben marcas y por designios extraños muchas veces, deciden que permanezca una marca y sacrifican otra que tenía quizás una vida de éxito y gran recordación.

Así vemos que Continental Airlines se fusiona con United y sacrifican a la marca Continental.  También vemos como la marca Mexicana se le aniquiló con gran saña para que dejara los “slots” disponibles y permitiera la expansión de Interjet.

El más famoso detergente conocido en México como FAB y que era ya sinónimo de detergente, se le aniquiló al venderse la franquicia a Henkel.

Así, podríamos recorrer miles de renglones describiendo marcas memorables y sus historias, pero lo que viene a cuento en este artículo es el origen de las marcas.

Marcar territorio

Las especies animales, principalmente los mamíferos poseen el instinto de marcar sus territorios.

Ya sea a través de mecanismos fisiológicos (orina o excremento) los animales “marcan” su territorio. Otro tipo de animales territoriales lo hacen con marcas físicas como los osos que con sus garras rascan los troncos de los árboles para dejar una señal indeleble que es su territorio y amenazar a los enemigos. Los venados marcan con sus cornamentas también.

Hay otras especies que marcan audiblemente y señalan su dominancia: el rugido del león, aullido de los lobos o de los coyotes.

El perro doméstico (destacadamente el macho) al sacarlo a pasear va marcando postes, cercas, muros y dejando su orina para señalar que ha pasado por ahí y que quiere dominar al animal que anteriormente marcó en el mismo lugar su territorio. Los gatos hacen algo similar.

¿Seres racionales?

No olvidemos que los seres humanos somos animales racionales y por ello también tenemos el instinto de marcar y reconocer territorios.

El lápiz labial dejado “ingenuamente” en el cuello de la camisa del varón, los cabellos en el hombro del saco o el olor a perfume, permite a una mujer “marcar “ su territorio lo que causará animadversión a su rival de amores.

La evolución de las marcas en el ser humano viene desde tiempos inmemoriables y en una siguiente entrega habremos de profundizar éste instinto que –siendo intangible—hoy en día vale mucho dinero cuando una marca es apreciada globalmente. (STX/JO/28-03-2017)