Dunia Rodríguez.- Un día como hoy 19 de junio, pero del año 2010 murió Carlos Monsiváis. No tengo una foto con él a mi lado, como tampoco el tuvo ninguna foto conmigo a su lado. Lo que sí, es que varias veces tuve oportunidad de preguntarle cosas y él siempre tuvo tiempo para contestarme. Incluso aquella ocasión que ambos transitábamos por el centro de la Ciudad de México, en esa calle donde está la panadería La Ideal. Él venía con una bolsa de pan, claro, yo solo pasaba por ahí. Entonces lo saludé y le pregunté algo, cualquier cosa, porque nunca he sido buena para preguntar, pero sí para escuchar y él, más que bueno para hablar.

En este aniversario luctuoso resulta irrelevante contar mis encuentros fortuitos con personajes célebres, pero de Monsiváis quiero recordarles un libro de obligada y oportuna lectura, se llama El Estado laico y sus malquerientes (crónica/antología), donde el periodista y escritor hace una crónica de cómo los liberales mexicanos del siglo XIX lograron la separación de la iglesia y el Estado. 

El Estado laico y sus malquerientes (crónica/antología), es un libro de historia y de análisis, contado en el particular estilo de Carlos Monsiváis.

Aprovechen y entérense de cómo los liberales del siglo XIX lucharon hasta lograr desterrar a los conservadores y sus pretensiones de controlar la educación, las decisiones de la vida pública y todo lo que se les pusiera por delante; de cómo se acuñaron las Leyes de Reforma, de hechos y datos que bien vale traer a cuento y subrayar, por aquello de que la historia es nuestra. 

En la primera parte del libro, Carlos Monsiváis nos ofrece la crónica histórica y en la segunda, habla de cómo volvió la derecha al poder, con Vicente Fox y Felipe Calderón, para incubar una clase política “ambiciosa, represiva y vociferante, obstinada por hacer retroceder el Estado laico para volver a México al redil, instrumentar la educación religiosa en escuelas públicas y rejuvenecer los prejuicios”.  

El Estado laico y sus malquerientes (crónica/antologíaes una publicación de 2008, fue editada por la Dirección General de Publicaciones y Fomento Editorial de la UNAM y Random House Mondadori. La ilustración de la portada es de Rafael Barajas “El Fisgón”. Échenle una ojeada, la edición rústica cuesta 35 pesos en Libros UNAM