Alfonso Aguilera Gómez*.- En nuestros días es común encontrar la holística aplicada a diversos ámbitos del pensamiento. Este concepto tan antiguo como la cultura griega, encontró nicho más allá de la filosofía y se instaló en la vida cotidiana. Gracias a esta incorporación, hoy se cuenta con mayor comprensión de la vida, de los seres y de su relación con el entorno.

El holismo, aunque su amplia aplicación lo haga parecer una moda, es una forma de concebir el mundo que se apoya en concebir la realidad como un todo. En términos coloquiales, si se quiere, es mirar el bosque y no los árboles, es tener la noción de completud de aquella realidad que estamos observando y no sólo como la suma de las partes que la componen.

Si aplicamos esta visión a la realidad en la que interactuamos, se propicia un mejor ambiente en la empresa, generando mayores resultados; porque una empresa desde la visión holística toma en cuenta lo mismo los procesos que los objetivos, las personas que las estrategias, las herramientas que las ideas. Todo en un movimiento unificado y armónico.

Aplicar esta concepción del mundo al microcosmos que representa una empresa, es tarea poco sencilla, porque se tienen que derribar atavismos culturales, inercias, mañas. Implica armonizar las diversidades ideológicas, culturales y hasta económicas en un mismo espacio de convivencia y propiciar la motivación para lograr objetivos específicos. Pero también para alcanzar esa meta enorme de sumar individuos, habilidades, destrezas, requiere que la persona se advierta como un ser integral, un ser holístico.

Cuando pensamos en la empresa como un todo, necesariamente nos remitimos a las personas que la forman. Más allá de los avances tecnológicos, de las incontables innovaciones que han facilitado el desarrollo empresarial, el factor humano es el motor de toda organización. Nada será posible sin la intervención de una persona, por pequeña o insignificante que sea su tarea.

De esta forma de pensamiento surge el empresario holístico, una persona para quien el ego individualista está lejos de su actuar, porque se entiende a sí mismo con parte de un todo, además de haber conseguido armonizar tres importantes dimensiones o componentes de un ser integral: cuerpo, razón y espíritu,

El empresario holístico es una persona que busca la integralidad a través del equilibrio de ocho áreas básicas del ser humano: espiritual, familiar, biológica, psicológica, estética, cultural, social y económica, un conjunto que al estar en balance favorece primero un cambio de mentalidad, luego una postura distinta, con ello quiero decir positiva, frente a su hacer como persona y en su actuar con el entorno.

Desde la concepción filosófica, la formación holística de un individuo, propicia que en él gobierne la razón por encima de la pasión, genere ideas y soluciones, procure la autogestión y la participación, desarrolle un alto sentido de comunidad y por ello mismo la toma de decisiones para el bien común, porque estará pensando en la totalidad de una situación o de un objetivo o de una meta y no solamente en las soluciones inmediatas o favorecedoras de unos cuantos.

El empresario holístico tiene en cuenta que cada una de sus tareas y decisiones al interior de la organización, están ligadas entre sí, que son parte de una cadena, un eslabón necesario e importante capaz de producir una reacción, un movimiento dentro de la dinámica de trabajo.

Si alguna de las áreas básicas del ser humano está incompleta, la plenitud o la felicidad que aluden los filósofos, difícilmente encontrará cabida; lo mismo si alguna de esas áreas está desbordada. Es decir, si se cuenta con una completud económica, pero se carece de relación familiar armónica o de un buen estado de salud, la persona no podrá decirse plena, y todo ello se refleja en su actividad en la empresa. De este modo, la empresa podrá adquirir un carácter holístico, si las personas que la integran en sí mismas lo son.

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*Alfonso Aguilera Gómez es Director General de ICAMI Región Centro. Cuenta con una Master en Dirección de Empresas para Ejecutivos con Experiencia, por el IPADE.

ICAMI es el único Centro de Formación y Perfeccionamiento Especializado en Mandos Intermedios. Trabaja en alianza con el IPADE desde su fundación. Su Claustro Académico Nacional suma 240 integrantes, de los cuales 104 están en la Región Centro. Todos sus profesores son expertos en el Método del Caso. El 58% son dueños, presidentes de consejos u ocupan puestos directivos en las empresas. ICAMI se ubica en la Calle Mar Mediterráneo 183, Colonia Popotla. http://icami.mx/