Juan Okie.- Para construir la imagen corporativa, nuevamente se ha puesto de moda contar historias que refuercen los valores, misión y visión de las empresas. Existen cursos y asesores que ofrecen sus servicios para estructurar las historias que expresen la forma y el sentido de la industria o empresa en cuestión.

Ya en las décadas gloriosas de la publicidad se estilaba narrar las hazañas de los fundadores. Es así como vemos que Coca-Cola, la mundialmente famosa empresa de jarabe para la tos de color negro transformó su leyenda en una “fórmula secreta”. Desde entonces, cada año su céntrico museo de la ciudad de Atlanta, Georgia, sigue recibiendo miles de visitantes, quienes después de un laberíntico recorrido llegan al climax de la exposición que promete entrar a la bóveda donde supuestamente está la “fórmula secreta”, pero, oh sorpresa, los visitantes se llevan un palmo de narices.
El coronel Anderson, de los pollos o la tía negrita Jemima de los Hot-cakes y un puñado más de personajes son esos legendarios nombres-historia que integraron la primera oleada de personajes.

Otro nombre con historia y contador de historias, es Walt Disney quien hizo un imperio insospechado. Básicamente su mujer Lilian era quien leía los clásicos cuentos infantiles que existían en todo el mundo para que el “genio creador” los plagiara dándoles características animadas y desarrollando un estilo. Por cierto, hasta en años recientes continuaba la disputa legal por el robo de Winnie Pooh cuyo creador e ilustrador es de origen inglés y en una película sobre la autora de Mary Poppins trataron de exculpar sus errores legales en el ámbito de derechos de autor.


Contar historias
corporativas es la moda. En próximos días se estrena la película que narra el nacimiento de la industria de comida rápida: «Hambre de Poder»  (traducción al español de The Founder”, donde se plasma la historia de Ray Kroc, un vendedor de Illinois, quien aprovechó a los hermanos Mac y Dick McDonald, y tomó el control de la compañía hasta convertirla en uno de los imperios de comida rápida más grandes del mundo.

Esta historia trata de contrarrestar el daño casi irreparable que Michael Moore les causó con su documental “Super engórdame” (Super size me) donde los denuncia por ser causantes de la obesidad de millones de seres en el planeta.

 

El Charrito Pemex

En México también llevamos casi un siglo de construir historias para uso comercial o empresarial. Ya olvidado pero muy memorable fue el llamado “Charrito Pemex” que se originó a raíz de la nacionalización del petróleo y la creación de PEMEX.

 

Y al igual que “Pancho Pantera” y “Burbujita Picot” entran más bien en el rango de las mascotas y no precisamente en el de las leyendas corporativas.

Los estrategas de la comunicación han retomado la labor de sustituir campañas de publicidad por historias emocionales y enganchadoras que muestran el rostro de emprendedores, hábiles fundadores y ejecutivos que triunfan en el mundo delos negocios “contando sus historias” (STX/03-2017)