Una afinación lleva por lo menos tres horas. Se requiere tener un buen odio para las 88 teclas, o sea 88 sonidos, nos dice el Maestro Juan Antonio Martínez Morales.

No hay una afinación perfecta, porque siempre se escuchará distinto por muy buena afinación que se logre, puesto que el oído rechaza la perfección: Mtro. Juan Antonio Martínez Morales (Pátzcuaro, Michoacán. Septiembre, 2018).

Carlos Erandi Rodríguez García (Pátzcuaro, Michoacán).- Al Maestro Juan Antonio Martínez Morales, la pasión por la música llegó a sus manos en forma de guitarra, instrumento al que dedicó sus días de adolescencia, allá en el norte del país, en Torreón, Coahuila.

Había pocas opciones en las que se podía uno distraer a esa edad. Mis inicios musicales fueron de manera empírica. De aquel pequeño grupo de amigos que nos interesaba tocar, solamente yo pude profesionalmente incursionar en la música.

Su incursión en las aulas lo llevó a la Escuela Superior de Música, a ser egresado de la Licenciatura en Música de la Universidad de Guadalajara y también a formar parte de la primera generación de la Licenciatura en Etnomusicología de la UNAM. No tiene una maestría en Música, pero sí en Pedagogía por la Universidad Pedagógica Nacional. De ahí que armonice la pasión, la sabiduría y sus aprendizajes, enfocando su carrera en la enseñanza e investigación.

Como se decía antes, en provincia, pues no había mucha chance de estudiar otras cosas. Hubo la oportunidad de ir al Distrito federal, pero no llegué directamente a la música, tuve el paso por una ingeniería dejándola para entrar a la Escuela Superior de Música porque pretendía ser concertista. No obstante, una limitante fue la edad, así como los deportes que tienen alto rendimiento, es igual en la música, el tiempo me ganó de alguna manera para desarrollar una técnica musical de alto rendimiento.

Sin abandonar nunca sus aspiraciones musicales, se volcó al estudio. Así es el Maestro Juan Antonio.

Con todos esos cambios, mucho de mi trabajo en la música está en la enseñanza e investigación, no tanto en la interpretación, derivado de que la licenciatura fue con un enfoque en pedagogía musical.

Oído para 88 teclas

Su interés desde hace varias décadas ha estado en la música popular y de unos años para a la fecha en la música tradicional, en la enseñanza y en un oficio que aprendió andando los múltiples caminos de la música.

El trabajo de afinador de pianos  fue aprendido de manera circunstancial, por la necesidad:

Después de estudiar música y regresar a Torreón abrí una escuela de música. Una persona de Guadalajara de la familia de los Infante, dedicados desde muchos años a la venta de pianos, me ofreció venderlos ahí en el norte del país como una manera de abrir un mercado en la región. No necesité invertir nada, solamente generar una cartera de clientes, con una comisión por cada venta.

Cuenta que aquella empresa daba mantenimiento y afinaba los pianos. Pero después, si el piano tenía alguna descompostura o necesitaba afinación, los clientes tenían que esperar a que llegaran de Guadalajara a Torreón a repararlos. De ahí que la empresa le propuso tomar un cursos y así aprendió el oficio. Viajando de Coahuila a Jalisco para tomar las clases.

Tuve  mis lecciones de novato cuando empecé a afinarlo o repararlo, porque se rompían piezas metálicas o de madera o las cuerdas.

Poco a poco fue encontrando una técnica para medir la fuerza que debe tener la mano, al usar una llave especial.

¿Cómo se hace?

Dependiendo del tiempo que han estado tensas las piezas, primero se deben aflojar las cuerdas, como son de acero tienen una propiedad elástica, así cada una tiene que regresar a una tensión menor. Después se escucha una especie de sonido “tac” y es ahí cuando el acero está listo para volver a tensarlo, explica en Maestro Juan Antonio.

Sabes cuando el acero está listo para volver a tensarlo nuevamente hasta lograr la afinación estándar que es 440, como medida musical. Es fijar como el centro del piano, después esa marca sirve de referencia para la afinación de la izquierda como de la derecha, según las escalas que correspondan.

La afinación de instrumentos que el Maestro Juan Antonio hace en Michoacán es para los pianistas que llegan a tocar en los festivales o conciertos que se organizan por los gobiernos municipales o estatal.

Cada músico tiene su manera de sentir la afinación. Hay quienes les gusta que sea suave la fuerza de las cuerdas o bien un poco más tensas. También, depende mucho del ambiente del lugar, porque el piano tiene un mecanismo tan sensible que puede no quedar bien la afinación y se deben hacer ajustes.

¿Cuánto tiempo tarda en afinar un piano?

Una afinación lleva por lo menos tres horas para que pueda quedar afinado pero después se debe tener una plática con los músicos para que se les hagan nuevos cambios.

Cada piano es diferente y requiere una afinación particular, si se afina para un concierto pues es más exigente, porque debe servir para los violines o metales. Se requiere tener un buen odio para las 88 teclas, o sea 88 sonidos. Considerar que no hay una afinación perfecta, porque siempre se escuchara distinto por muy buena afinación que se logre puesto que el oído rechaza la perfección.

¿Música global?

La función social de la música se ha venido trastocando por influencia de la globalización, asegura el Maestro Juan Antonio Martínez Morales, tanto que tocar para un momento específico, ya sea una ceremonia o ritual, pierde su razón de ser en algunos casos.

Conjunto norteño tocando en el panteón durante la Fiesta del Día de Muertos en Tzintzuntzán, Michoacán. Foto: Mtro. Carlos Erandi Rodríguez Garcia.

Ahora puedes ir a una fiesta patronal o bien una ceremonia y se toca de todo y para todo, ya es imposible mantener el nombre de música tradicional. La globalización ha influido sobre manera en la función social de la música por la fusión de todo con todo, la perdida de los referentes de identidad, con un sentido comunitario, aspectos culturales.

En una comunidad rural o indígena la función social podría ser con un contexto cultural, relacionado con símbolos y significados, es decir cuando alguien nace, muere, o se lleva a cabo alguna celebración.

Pero, ¿cuál seria la función social del reggaetón?, pudiera ser divertirte u otras cosas…

La perdida de la función social de la música y la globalización han hecho que se estandaricen las expresiones musicales. Ahora alguien escucha un huapango versión Banda Jeréz de Zacatecas y después una Danza de los Viejitos con el fin de vender fusiones de lo tradicional o lo indígena para vender que en ultima instancia es el interés de las empresas y agrupaciones musicales.

Entre algunas experiencias de la investigación que el Maestro Juan Antonio he llevado aquí en Michoacán, destaca un proceso de capacitación a docentes de Educación Artística en la región de Lázaro Cárdenas, donde se concentraron a más de 60 personas que “aparentemente” cubrían una materia de música o artísticas. La sorpresa, dice, fue que solamente un maestro tocaba un instrumento, el resto de asistentes llevan a cabo sus eventos escolares con Shakira o Los Karkis.

Entonces,  surge la pregunta qué educación musical o artística se tiene en los espacios educativos cuando son de relleno  y sin preparación de nada pertinente para formar a sus estudiantes.

En el tiempo que tuve la oportunidad de estar como docente de tiempo completo en la región de la meseta (Universidad Intercultural  Indígena de Michoacán) en la especialidad de Música Michoacana hubo estudiantes que creían que iban a prepararse para tocar en una banda y prácticamente saltar a los escenarios, pero poco a poco fueron profundizando en el interés de investigar otras expresiones musicales, tendencias, nuevas prácticas, pasar de tocar empíricamente a pensar en alguna composición, puesto que no se exige una tesis para titularse sino una obra en la cual sea de su creación y presentarla en su comunidad.

Detalla que durante esa experiencia se tuvo acercamiento con músicos de las comunidades de la meseta y de la región lacustre para acompañarlos en mejorar técnicas musicales, ensayos y composición. No obstante, ese tipo de incursiones se frenan por la falta de recursos que permitan llevar a cabo un trabajo constante. La burocracia presupuestal, subraya, acaba aún cuando se tenga toda la voluntad.

Un diplomado en Desarrollo Musical 

Como parte de las necesidades de educación musical en la región, se lleva a cabo el Diplomado en Desarrollo Musical con orientación en Música Tradicional, con el objetivo de aportar elementos teóricos, técnicos y conceptuales para las personas que tienen alguna materia o grupo de estudiantes en música ya sea en centros educativos o comunitarios.

La formación que se pretende en este diplomado será en expresión y arte musical; desarrollar habilidades en las personas que están al frente de un grupo de alumnos y alumnas en la enseñanza musical; identificar la función social de la música en sus localidades y escuelas.
La intensión primordial del diplomado es subsanar las problemáticas de la docencia de los centros educativos en la enseñanza de música o educación artística.
Informa el Maestro Juan Antonio Martínez Morales que esta actividad académica está desarrollándose a través del Centro Nicolaíta de Estudios de los Pueblos Originarios de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, ubicado en Nueces 1, esquina Av. Lázaro Cárdenas, Pátzcuaro, del 27 de septiembre hasta 15 de diciembre con un horario de viernes y sábados.
(STX/CERG/Pátzcuaro, Michoacán, septiembre 26 de 2018).